El mundo está lleno de estos seres que con su estado anímico son capaces de contagiar cual epidemia, los corazones y la mente de los demás. Se les haya por doquier, de mil formas y tamaños, sexo, etnia y religión, políticos y anarquistas, ellos conviven entre nosotros y además, habitan en nosotros.

No hay nadie que se escape a este mal. Ya sea por problemas personales, en el estudio, en el trabajo ó simple metabolismo, a cada uno nos llega y nos pega. Experimentamos sensaciones distintas, desde crear un campo de fuerza donde nadie nos puede hablar ni tocar, hasta tomar posturas más pleitistas y llevar la contraria al todo por el todo, provocando conflictos leves y graves que repercuten en nuestro circulo social y más allá!

El mal humor y la alegría son antagónicos y son dependientes, ambos sustentan los hilos de nuestra personalidad, no hay ser alguno en esta esfera terráquea que no haya sentido mal humor. Esta en nuestros genes, increcendo. se adapta como simbiosis a los seres más propensos a experimentar cambios bruscos de temperamentos.

Por ello, cuando el malhumor es crónico provoca las frustraciones. Los malhumorados nos afectan un buen día, un buen momento, nos destruyen las buenas ideas, nos hacen agua una fiesta, nos inyectan de su veneno y seguimos el circulo infernal de miradas agresivas, voces altivas y posturas yoquepierdistas.

El malhumorado no acepta cambios, se encierra en sí mismo, se desencanta fácilmente, en muchos casos se autoflagela creyéndose el culpable de sus propios males. El malhumorado se hace con el tiempo… Rousseau decía que el ser humano nace bueno, pero que la sociedad lo corrompe.

Como todo, el mal humor es provocado por diversas circunstancias, el stress de esta época moderna nos motiva estados de tensión casi diario, traumas de la infancia o la adolescencia también repercuten en nuestra personalidad. En muchos casos, el mal humor es sólo una autodefensa por temor a ser dañados, como reflejo de un pasado triste.

Aunque en estos días, caminar mal encarado en una calle se ha convertido en un arma psicológica anti-ladrones. Ve ese maje se mira agresivo!!! jajjaja! sí supieran que es una táctica urbana.

Pero Bueno…

Sin duda tener un amigo malhumorado es una odisea, pisar un campo minado es aun más factible que enfrentarse al mejor amigo que nunca quiere nada, porque siempre le aburre todo; que aunque haya o no haya luna, el o ella se mantiene con mal genio. Un amigo así,  es un dolor de cabeza, sus cambios esporádicos de alegría fugaz a malacara permanente, se vuelve constante y se nos hace normal, aprendemos a convivir con este tipo de personas, porque al final de cuenta, aunque en el fondo me molesta, es mi amigo y lo debo aceptar.

Sin embargo, las relaciones de amistad no son las únicas que se ven enfrentadas a este mal, tener un novio o novia que se la pase refunfuñando por todo, es un precio que muchos pagan por la ilusión del amor. Cuando se quiere genuinamente, se alberga la esperanza de que el malhumor en el otro u otra, sea en períodos cortos, aunque en muchos casos el mal genio se aprecia hasta niveles eróticos.

Lo importante de todo, es aprender a convivir y respetarnos tal cual somos. En ocasiones, una valoración del carácter de alguien, puede ser apresurada. Las personas reflejan sus emociones de mil maneras y el malhumor también es una de ellas.

Todos podemos cambiar de a poco algunas actitudes que incomodan a los demás, sin cambiar la esencia nuestra que gusta a los demás!!!

Hoy me levante queriendo al mundo, para que el mundo me quiera a mí.