Cuando hablamos de Granada creemos que es solo un destino colonial por excelencia, pero este Domingo, en tan solo cinco horas descubrimos en la gran sultana, sus detalles, su gente y su misticismo.

A sólo cuarenta y cinco minutos de Managua, Granada nos ofrece un sinnúmero de opciones culturales, históricas, culinarias y naturales que deslumbran al visitante.

Empezamos el recorrido en el Parque Sandino, donde se encuentran los vestigios rebeldes del antiguo ferrocarril de Nicaragua, resistiéndose a morir en el tiempo, para quedarse en el recuerdo de la ciudad más antigua del continente americano.

Granada lo tiene todo, es historia colonial, sus calles, muros y detalles nos envuelven en un devenir que nos trasladan al momento de la conquista, el parque de Xalteva aun nos recuerda la resistencia de nuestros aborígenes.

El antiguo hospital San Juan de Dios, es una de las edificaciones que rápidamente captan la atención; sus detalles arquitectónicos y la historia que encierra mitos y una que otra exageración.

En este hospital nacieron muchos políticos conservadores; vivió los momentos de la insurrección y fue abandonado a su suerte al presentar fallas estructurales. Hoy el INTUR promueve su reparación y declararlo patrimonio cultural.

La calle de la calzada un icono internacional de esta bella ciudad nos permite reencontrarnos con la interculturalidad que día a día aumenta en Granada. El chelerío como decimos los nicas, es notorio por cada rincón de la gran sultana.

Llevamos dos horas de recorrido y nos enrumbamos en taxi (10pesitos por persona) hacia el malecón a orillas del Cocibolca, en el puerto de Asese. Allí con cien córdobas podemos gozar del recorrido familiar por las isletas que se realiza cada domingo. Tenemos dos opciones, uno se aborda a las once de la mañana y el último a las tres de la tarde.

El recorrido empieza con el paisaje impactante del Mombacho y sus hijas, Ometepe con el concepción ronco y sonoro en la distancia y la isla zapatera cuna de petroglifos pocos estudiados. Este recorrido mágico y natural por las entrañas de las isletas nos devuelven el aire puro que perdemos cada día en la capital.

Con una hora antes que salga el ultimo microbús hacia Managua, terminamos el viaje por las isletas y nos dirigimos a la iglesia de la Merced, por sólo un dólar podes subir al campanario, en el que el paisaje de Granada y sus edificios coloniales maravillan a cualquier aventurero.

Granada, la gran sultana no puede ser visitada sin probar el vigorón tan afamado de esta hermosa ciudad. En el parque central hay diversas opciones, pero el Kiosko el Gordito, donde se funde la tradición de comer sabroso y con buen gusto, es la mejor de todas.

Con cuarenta córdobas podes degustar de veintitrés años de excelencia. Francisco y Angélica Gómez, te esperan con el calor familiar que se encuentra en este lugar, comer vigorón se come mejor en el parque central rodeado del ambiente colonial y las sonrisas de la gente.

Managua, último, Managua!!!

Probando el último bocado de vigorón, nos apresuramos hacia el microbús que nos llevaría de regreso a la agitada Managua, al menos vamos con el estomago lleno y satisfechos de haber encontrado en Granada, no solo la ciudad colonial, sino el valor de cada detalle en su gente y sus paisajes.