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Un soplo de silencio perturba la mente de la noche, se abre el cosmos ancestral para unificar el infinito con tus pensamientos. Se cierran tus anhelos, se liberan tus desvelos. Gatos que le cantan a la luna, luna que se burla de las estrellas, luna que roba luz y se vuelve más brillante que todas ellas.

Aquí en la tierra de los mortales, todo pasa sin sentido. No hay destellos, ni amaneceres. En las gotas del grifo viejo se oyen tus lamentos y en el palpitar de tus dedos se dibuja la esperanza.

El tiempo que ha sido siempre el mismo, siguió caminando sin pesares. Abrazó los siglos, calmó las tempestades. El espacio confundido, se mezcló en la multitud menguante, un espejo luminoso y una oscuridad solar fijó la pequeñez y la ingenuidad del ser humano.

La luz brillante de la luna danza en las mejillas de los niños. El silbido del viento inmortal y la lluvia de tus visiones recorre las ideas. La luna mística y jactanciosa, se posa hermosa en el suspiro…

Susurrante estamos, en la noche de la luz y las ideas… La verdad y las pasiones, las energías encontradas se convierten en convicciones y despiertan del adormecimiento con la dinámica de juventudes llenas de ilusiones.