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Una tarde llena de tormenta, viento y brisa tempestuosa…

Un trueno a lo lejos espanta a los zanates que se cobijaban en los almendros

A Manuel le ha dado fiebre desde temprano, el sudor de sus manos se entremezcla con las gotas de la lluvia;  bajo un árbol escampa el aguacero, mientras divisa su destino en el horizonte…

Un palpitar, un escalofrío, ojos rojos y adormecidos!

Manuel hace volar su imaginación, un diluvio universal recorre sus venas.

¡Cuánto corazón hay en un beso prematuro!

Manuel ve pasar su juvenil vida…

…Risas y aplausos! ha nacido el pequeño, ha nacido mi hijo!

Juan abraza al niño y lo coloca en el regazo de su madre…

Manuel sigue desvaneciéndose, la lluvia atormenta sus sentidos… Manuel cree en la libertad, imagina el cielo pintado de lila, a los niños jugando sin ardor en las mejillas y disfrutando de un abrazo paternal…

Los charcos se toman las rodillas, pedazos de lodo aprisionan el alma, la lluvia secuestra la esquina que resguarda a Manuel…ya no hay donde correr.

Mientras, Juan llora tempestades, su hijo, su único hijo ya no volverá a moverse, ha nacido en silencio. Su madre, ha suspirado y Manuel envuelto en líquido amniótico yace en tiempos de olvido!