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En el mundo entero, las tecnologías han revolucionado las formas de vivir y desarrollarnos. Sin duda, el avance tecnológico afecta a nuestras sociedades, esta influencia tecnológica y globalizadora, se ve también reflejada en las formas con que los gobiernos ejercen la administración pública.

Estos son tiempos en los que nos adaptamos a los cambios tecnológicos ó podemos ir quedando rezagados ante los retos y desafíos, ante el vertiginoso mundo de nuevas realidades y formas de organización que van desde lo digital, a lo electrónico y móvil.

Un mundo en el que el gobierno no solamente son las oficinas, sino que los servicios se pueden brindar desde un celular o una computadora. Al menos a eso, apunta la modernidad.

Pero, ¿Las tecnologías en la administración pública fortalecen la participación de los ciudadanos y promueven la democracia? Hasta que punto esta era digital puede traer consigo mayor protagonismo de las personas en el ejercicio de sus derechos y deberes.

Hablando de administración publica, Weihrich citando a Leonard White plantea (2008): “Consiste en todas las operaciones que tienen como propósito la realización o el cumplimiento de la Política Pública. Un sistema de Administración Pública es el conjunto de leyes reglamentos, prácticas, relaciones, códigos y costumbres que prevalece en un momento y sitio determinado para la realización y ejecución de la Política Pública”.

Si tomamos en cuenta este concepto de  la Administración Publica, notamos que estamos ante un sistema que según el autor debe prevalecer en momento y sitio determinado; esto debe entenderse además, como un proceso evolutivo, adecuado a las realidades y a todos los tiempos, transformándose de acuerdo a las necesidades y al mundo de hoy con miras al futuro.

Por lo tanto entra en juego la tecnología en este siglo XXI y un término que se ha puesto de moda, el de “Gobierno Electrónico”. Tanto en Nicaragua como en el resto de países hispanoparlantes, estas nuevas formas de ejercer gobierno y brindar servicios se han convertido en una necesidad empujada por el desarrollo y más acceso a las tecnologías por parte de los ciudadanos.

Para ejemplificar; en el caso de España, a partir del 2010 empiezan un programa de modernización de los gobiernos locales o ayuntamientos, que persigue facilitar y agilizar los procesos administrativos y los servicios, integrando la tecnología en la Administración Pública.

Así lo refleja Pardo (2011): “Sin duda la administración pública tiene la obligación de asumir este reto, dando una respuesta eficaz a las necesidades de los ciudadanos y a sus expectativas. El ciudadano pide que atiendan sus demandas, que las administraciones se adapten a las necesidades que le plantee, incorpore nuevos sistemas innovadores, sea proactiva, y que proteja sus datos y transacciones”.

 En el caso de Nicaragua, fue la empresa privada la primera en dar el paso hacia la tecnificación y digitalización de sus procesos. Por su parte, el gobierno central ha tenido un proceso más paulatino, hay iniciativas institucionales que han ido más rápido, pero las empuja la necesidad de su naturaleza; los aeropuertos, puertos, telecomunicaciones, policía son de los que destacan.

En el caso de las instituciones del gobierno central que están de cara al servicio de la población como Enacal, Mined, Minsa, este proceso ha sido lento. Existe también mucha diferencia entre los gobiernos locales; por ejemplo la Alcaldía de Managua ha venido dando pasos importantes en el gobierno electrónico, pero alcaldías de municipios pequeños están todavía rezagadas.

Este 2017 por ejemplo, se anunció a través de las alocuciones de la vicepresidenta de la República Rosario Murillo. Prado (2017): “La Alcaldía de Managua nos reporta también que ha habilitado todos los pagos de impuestos municipales en línea para mejorar el servicio de atención a la población”.

Estos trámites habilitados en línea por la alcaldía de la capital son:  la declaración y pago del impuesto municipal, pago de cuota fija, rodamiento, declaración mensual, retenciones municipales, bienes inmuebles, acuerdos de pago, reparos fiscales, recolección de basura domiciliar entre otros, solvencia de bienes inmuebles y la solvencia fiscal.

Es una gran cantidad de servicios que sin duda facilitan y agilizan el servicio y por ende pueden satisfacer a los usuarios de los mismos. Así lo refiere Pardo (2011): “El debate sobre la función publica 2.0 esta ligado en parte al fenómeno de Open Government, que básicamente se refiere al uso de las tecnologías para hacer que las administraciones publicas y gobiernos fomenten la transparencia, la colaboración y la participación”.

Integrar herramientas tecnológicas en la Administración pública permite sin duda un mayor acercamiento con el usuario, una ventanilla de atención permanente las 24 horas, no solo agiliza, sino que beneficia a las dos partes, a través de la simplificación de trámites.

Hay muchos retos de por medio, el más relevante es sin duda, dotar al aparato estatal de la suficiente conectividad y seguridad informática para lograr que el gobierno electrónico no se vea afectado por fallas en los sistemas o potenciales hackeos.

Además, se debe realizar una actualización del sistema educativo y un acompañamiento a aquellos usuarios adultos mayores que no están familiarizados con las nuevas tecnologías. Pero inclusive, seguir invirtiendo en mayor acceso a las tecnologías de la información y la comunicación en todos los rincones del país. En la actualidad existen 255 parques con conexión wifi, es un buen avance, pero aun se necesita mayores inversiones.

En conclusión, estamos ante un fenómeno que no puede detenerse, nuestros gobiernos deben actualizarse y brindar los servicios mas adecuados a la población.

La Administración Pública se fortalece con la integración de las tecnologías en su funcionamiento, promueve agilidad, eficacia, ahorro de tiempo, materiales y papelería.

Las tecnologías junto con la administración pública promueven la transparencia y la información, con estrategias bien aplicadas, siempre y cuando los gobiernos mantengan sus plataformas actualizadas y con todos sus datos al acceso de todos.

Hasta el momento las tecnologías aplicadas a la Administración Publica no promueven mayor protagonismo en los ciudadanos, más que el de brindar servicios, las normas comunes se mantienen, pero a través de redes sociales ó de una página web no puede transformarse una nación, se puede sugerir ó enviar quejas sobre determinados servicios, pero no pueden hacerse cambios ejecutivos importantes.

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